La piorrea es el nombre popular de la periodontitis, una infección de las encías que, si no se trata, destruye el hueso que sujeta los dientes y termina provocando su caída. Es la principal causa de pérdida de dientes en adultos, pero tiene algo a su favor: detectada a tiempo, se controla y se detiene. En esta guía te explicamos cómo reconocerla, por qué aparece y cómo se trata.
¿Cómo empieza la piorrea?
Casi siempre arranca como una gingivitis: encías inflamadas que sangran al cepillarse. Si la gingivitis no se trata, la infección avanza por debajo de la encía, empieza a destruir el hueso y se convierte en periodontitis (piorrea). El origen es la acumulación de placa bacteriana y sarro en la línea de la encía y bajo ella.
Síntomas de la piorrea
La piorrea es traicionera porque no duele hasta fases avanzadas. Por eso conviene vigilar estas señales:
- Encías que sangran al cepillarte, al usar el hilo o de forma espontánea.
- Encías rojas, inflamadas o que se retraen (los dientes «parecen más largos»).
- Mal aliento persistente o mal sabor de boca.
- Sensibilidad o molestias en las encías.
- Movilidad de los dientes o aparición de espacios entre ellos.
- Sensación de que la mordida «ha cambiado».
Si reconoces varias de estas señales, pide una revisión cuanto antes: cada mes cuenta.
Fases: de la gingivitis a la periodontitis avanzada
- Gingivitis: encías inflamadas y sangrantes. Es reversible con una buena higiene y limpieza profesional.
- Periodontitis inicial-moderada: la infección afecta al hueso, que empieza a perderse. Aparecen «bolsas» entre encía y diente.
- Periodontitis avanzada: pérdida importante de hueso, movilidad y riesgo de caída de los dientes.
Cuanto antes se actúa, más hueso y más dientes se salvan.
Causas y factores de riesgo
- Mala higiene y acumulación de sarro (causa principal).
- Tabaco: uno de los mayores factores de riesgo; además enmascara el sangrado.
- Predisposición genética.
- Diabetes y otras enfermedades sistémicas.
- Cambios hormonales (embarazo, menopausia).
- Estrés y ciertos medicamentos.
Tratamiento de la piorrea
El tratamiento depende de la fase:
- Raspado y alisado radicular (curetaje): limpieza profunda por debajo de la encía para eliminar el sarro y las bacterias de las bolsas periodontales. Es la base del tratamiento.
- Mantenimiento periodontal: revisiones y limpiezas periódicas para que la infección no vuelva. Es imprescindible: la piorrea se controla, no «se cura y ya».
- Cirugía periodontal: en casos avanzados, para acceder a zonas profundas o regenerar tejido y hueso perdidos.
Tratada a tiempo y con mantenimiento, la mayoría de pacientes conservan sus dientes muchos años.
¿Se puede prevenir la piorrea?
Sí, y es más fácil que tratarla:
- Cepillado correcto dos o tres veces al día, cuidando la línea de la encía.
- Seda dental o cepillos interdentales a diario.
- Limpiezas profesionales periódicas.
- No fumar.
- Revisiones para detectar la gingivitis antes de que avance.
Preguntas frecuentes
¿La piorrea tiene cura?
La periodontitis se controla y se detiene, pero el hueso ya perdido no se recupera solo. Por eso es clave tratarla pronto y mantener las revisiones.
¿La piorrea se contagia?
Las bacterias implicadas pueden transmitirse (por ejemplo, a través de la saliva), aunque desarrollar la enfermedad depende de muchos factores individuales.
¿Se pueden perder los dientes por piorrea?
Sí, si no se trata. Es la principal causa de pérdida de dientes en adultos.
¿Duele el tratamiento de la piorrea?
El raspado se realiza con anestesia y es indoloro. Después puede haber algo de sensibilidad temporal.
¿Cada cuánto hay que hacer el mantenimiento?
Suele pautarse cada 3-6 meses según el caso. Tu periodoncista te indicará la frecuencia adecuada.
Piorrea y salud general: por qué importa más de lo que parece
La periodontitis no se queda solo en la boca. Cada vez hay más evidencia de su relación con la salud general: se asocia a un peor control de la diabetes, a la salud cardiovascular y a complicaciones en el embarazo. Tratar las encías es, por tanto, cuidar también la salud del resto del cuerpo. Si tienes diabetes o estás embarazada, la vigilancia de las encías es aún más importante.
¿Cómo sé si tengo gingivitis o ya es piorrea?
La diferencia la marca el hueso. En la gingivitis, la inflamación afecta solo a la encía y es reversible. En la periodontitis (piorrea), la infección ya ha empezado a destruir el hueso que sujeta el diente, y esa pérdida no se recupera sola. Solo una exploración con sondaje periodontal y radiografías permite distinguirlas con seguridad: por eso, ante encías que sangran, lo mejor es no esperar.
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